martes, 19 de febrero de 2008

El hábito no hace al monje



Si hay algo evidente en mi vida es que tan solo pocas personas se han parado a conocer realmente como soy y qué siento. La mayoría han pasado y seguirán pasando quedándose tan solo con el disfraz de otra personalidad que a lo mejor ni siquiera es la verdadera.


¿Falsedad? ¿Mentiras? No creo... Decidme ¿acaso no habéis sentido alguna vez la necesidad de cubriros con una "máscara", de interpretar un papel que esconda y refugie todo aquello que no queríais que se supiera?

Ahora todos diréis "Yo no, yo soy como soy". Pero pensad por un momento...

Quizás bajo esa persona extrovertida con sus risas, despreocupaciones, su afán de vivir la soltería al límite, su fama de "fiera indomable"; se esconda una persona tímida con sus miedos, llantos, preocupaciones y con un alma vulnerable de "tierno gatito".

Si algo he aprendido es que en la sociedad en la que vivimos no se puede dejar al descubierto ese verdadero "yo" porque la ley de la supervivencia hace que los débiles acaben heridos por los fuertes.

No obstante, quizás merezca la pena pararse e indagar para encontrar lo que se oculta bajo las miradas de las personas. Entonces aprenderíamos cuando las risas necesitan un hombro sobre el que llorar o cuando una borrachera no es más que un sinónimo de soledad...